Hace una noche fría y solitaria, las sombras están en cada rincón, y mientras camino por las calles desiertas e iluminadas por alguna farola descompuesta que parpadea cada dos segundos...
solo, cansado, ebrio y desgastado...
cada sombra me platica como es que ha nacido, cada una con su larga y triste historia...
y había una, que me hizo detener, mientras un tipo mas ebrio que yo terminaba su ruta, yo me detuve y me senté en la banqueta debajo de una descompuesta farola a escuchar a esa sombra susurrarme al oído, me contaba, como ella alguna vez fue una hermosa luz de madrugada, brillando todo el día y algunas veces en la noche, iluminando la desnuda piel de su amado, como cuando la luz de el sol se refleja en los cuerpos fundidos de dos amantes que al sentirla... sus parpados se despegan para verse mutuamente y susurrarse palabras de amor...
ella decía, que quería que aquello no acabara con dolor, que quería que el la amara con tanta pasión como ella a el, ella no entendía, porque su brillo no era suficiente, el porque no podía iluminarlo como... como otra luz lo cegaba.
Ella nunca mató su amor, siete lágrimas derramó, y su luz se extinguió...
siete y cada una por cada uno de los días a la semana que otro brillo la opacaba hacia con el...
ella decidió no volver a iluminarlo, y dejar de iluminar a alguien mas...
mientras yo fumaba, escuchaba su lamento, miraba al pavimento, y sentía su fría voz en mis oídos terminar su relato...
me levanté, tire mi cigarro, lo pisé y entonces miré a la farola descompuesta parpadear... y le dije:
Una vez yo fui una sombra que contaba sus historias al igual que tu, te extiendo mi mano, camina hacia la luz...
su fría mano no dudo en acariciar mi sombra, la farola dejo de parpadear y su luz era constante, y cada vez mas brillante, hasta cegar la mirada, en un instante... ya estaba solo caminando hacia mi hogar, con un sabor a alcohol, frió, y soledad.
llevando conmigo, una nueva historia que contar...
llevándome a la cama, una historia, con la que volvería a despertar.
Pey.



